Las emociones que se describen habitualmente son miedo, tristeza, asco, ira y alegría. Las 4 primeras forman parte del Sistema de Amenaza, el cual tiene millones de años de antigüedad y ha permitido a los seres vivos huir, defenderse o someterse ante un peligro. También se considera a la ansiedad como una forma de expresar miedo o preocupación. Las sensaciones físicas de este grupo de emociones en general son aumento de la frecuencia cardíaca, contracción muscular, sudoración, estado de alerta y boca seca, entre otras. Si te das cuenta, son reacciones corporales necesarias para huir o defenderse. Osea, reaccionar ante una amenaza, que llamamos estrés agudo.

Cuando esta activación del sistema de amenaza se prolonga en el tiempo (estrés crónico), aparecen síntomas de enfermedad, como alteraciones del ritmo cardíaco (arritmias), aumento de la presión arterial, nerviosismo, insomnio, crisis de pánico, aumento de la glicemia, aumento de apetito y de peso (a diferencia del estrés agudo que puede disminuir el apetito y el peso). ¿Te parecen conocidos estos síntomas? Es parte casi cotidiana de las enfermedades del mundo moderno.

Mi invitación es que aprendas a reconocer tus sensaciones físicas, a ponerle nombre a la emoción, a no esconderla ni rechazarla. Muchas veces la comida es una manera aprendida, desde pequeños y pequeñas para detener esta sensación que no sabemos qué es y no nos gusta. En recursos gratuitos puedes descargar el DIARIO DE COMIDA EMOCIONAL para comenzar a conocerte mejor.